
En la actualidad un coche de Fórmula 1 tiene gran cantidad de cosas que lo asemejan más a un avión de combate que a un coche tradicional, siendo su aerodinámica una pieza clave para comprender mejor la F1 y esa es una de las razones fundamentales por las cuales las escuderías invierten cada año, cifras millonarias tanto para desarrollar como para optimizar la aerodinámica.
No menos cierto es que también se invierte también en mejorar cada vez más la seguridad ya que en este deporte de riesgo los coches Formula 1 pueden transformarse en armas mortales.
Muertes inesperadas de jóvenes pilotos arriesgados y competitivos ponen nuevamente en discusión cuáles son los límites del deporte y sobre todo de aquellos en los que la seguridad es un punto relevante.
Si bien es cierto que en los últimos años los avances con relación a la seguridad tanto de los pilotos, circuitos, máquinas e inclusive la rápida asistencia en caso de un accidente, el riesgo que corren los tripulantes de las motos y los coches de Fórmula 1 es enorme y por ello es necesario recapacitar sobre todo lo hecho y verificar si hace falta hacer todavía más.
Publicidad, circuitos en diversos puntos del mundo, el movimiento de grandes sumas de dinero y un medio que siempre exige mayor superación para que el “espectáculo” sea cada vez mejor no deja ver la mayoría de las veces que se encuentran en juego muchas vidas.
La velocidad en los coches de Fórmula 1 ha pasado los límites y las expectativas. Todo se ha convertido en un espectáculo fantástico donde van incluidos los riesgos que las velocidades desarrolladas traen aparejados.
Hoy todo en la Fórmula 1 es mucho más seguro que en el pasado pero también el riesgo es mucho mayor.
El piloto español Alonso consultado hace unos días sobre este tema, precisamente por la muerte del piloto Simoncelli en la carrera de MotoGP, expreso su tristeza y afirmó que se trata de acontecimientos que parece imposible que puedan suceder y que el amor por las carreras en la mayoría de los casos no permite ver los riesgos, viviendo siempre con la certeza de que nunca ocurrirá nada.
Es preciso entonces, reflexionar sobre estos temas y no permitir que el espectáculo, el glamour de las carreras de Fórmula 1 y las grandes sumas de dinero que se mueven en este mundo deportivo, haga que se pierda de vista el objetivo de las carreras de un Campeonato del Mundo que son exclusivamente un deporte con el agregado del riesgo en cada vuelta.
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